Nos conocimos un cinco de agosto en una plaza que vos le decís parque.
Yo tenia un trabajo odioso, con una jefa odiosa, en un lugar odioso,
que siempre tenia olor a manteca y azúcar. El lugar, no mi jefa.
Cuando llegaste tenias una campera negra,
el pelo mas corto y los ojos dispuestos todo el tiempo.
Hablamos mucho.
Me besaste. Mucho.
Comimos el tostado mas caro del mundo y tomaste cerveza.
[...]
El tiempo, el tiempo es eterno cuando uno piensa al otro,
pero en la realidad no.
No.
No creo en las almas gemelas.
No creo en el amor a primera vista.
No creo en el destino.
No creo en el designio de las cosas, en lo preconcebido.
El amor es la construcción social mas utópica y grande que existe.
Es la forma mas cercana que tenemos de ubicarnos en lo ajeno,
y querer perpetuarnos ahí para siempre.
El amor es la forma mas profunda y feliz que tenemos para sabernos humanos.
El amor es triste, retorcido, complicado y suicida tambien.
El amor son dos miserias complementarias despertandose un domingo,
tomando unos miserables mates, comiendo unos miserables fideos,
caminando miserablemente, con una bufanda miserable en el cuello.
El amor sos vos, fuiste vos, eras vos, sos vos.
Tus palabras, tu boca, tus manos, tus dedos,
tus yemas, tu piel, tu sangre, tu aire.
Un espejo.
Un reflejo.
Un mismo segundo de búsqueda simultánea.
Eso es el amor.
Ese segundo que nos encontramos y prometimos prolongar.
[...]
Si tuviera que elegir como quiero que sea mi vida,
elegiría ese cinco de agosto.
Ese bar, esos besos,
esos ojos, tus ojos,
y la valentía con la que me agarraste la mano sin pedir permiso.